Desde que JKRowling anunció la salida de un nuevo libro de Harry Potter, que después se aclaró que era el guion de la obra de teatro que se representa actualmente en Londres, los fans de la saga esparaban ansiosos la salida del nuevo tomo. Publicado en Inglaterra y otros países el 31 de julio, el libro ha vuelto a llenar las librerías de potterheads de todas las edades, algunos que leyeron la saga la primera vez que salió y otros más pequeños que acaban de descubrirla. Pero, ¿ha satisfecho las expectativas de los lectores?

Reconozco que me resulta difícil ser totalmente objetiva a la hora de hablar de este libro. Crecí leyendo los libros de Harry Potter y la vuelta a ese universo ya es para mí especial. Sin duda, le encuentro más aciertos que fallos pero siendo realista también los tiene.

Empezando por lo positivo, Jack Thorne ha sabido captar a la perfección el universo de JK Rowling y dar a los lectores la magia que buscaban (literal y metafóricamente hablando). Continúa muy bien el tema básico que trata siempre Rowling, la amistad, esta vez encarnada en el dúo Albus Potter-Scorpius Malfoy (quién ha sido un gran descubrimiento para mí).

Me ha parecido interesante la forma de ir intercalando la historia de los jóvenes y la de los adultos, porque se ve a los antiguos personajes de un modo distinto. Además me ha encantado reencontrarme con personajes inesperados.

Sin duda, lo mejor de la obra son los giros de guion que sorprenden al lector constantemente, desde el principio hasta las últimas páginas. También las constantes referencias a los libros anteriores hacen crecer la nostalgia en el lector, devolviéndole la ilusión que tenía cuando los leyó por primera vez. Son guiños dedicados a los fans más entregados.

En cuanto a los fallos, la verdad es que durante la lectura no los noté demasiado. Estaba tan inmersa en el mundo mágico, que no ha sido hasta terminar y leer algunas críticas que he notado ciertos fallos de base. En primer lugar, aunque el hilo de la historia me ha gustado y la premisa tambien, es verdad que hay ciertas incongruencias que dificultan la credibilidad de la trama.

En ocasiones los personajes quedan poco definidos y apenas esbozados, especialmente algunos de los adultos, que quedan a medio camino entre lo que fueron y lo que son ahora. De todas formas, hay que tener en cuenta la naturaleza del teatro: es más breve que una novela y no tiene la posibilidad de mostrar los pensamientos de los personajes. Es por esta circunstancia que no considero un fallo la verbalización de los sentimientos, ya que no hay otra manera de mostrarlos.

Por último, sólo como detalle, he echado de menos la presencia de Hugo Weasley que apenas es nombrado una o dos veces. En cuanto a la traducción española me ha chocado que hayan optado por usar la palabra “búho” en lugar de “lechuza”, palabra usada en las anteriores entregas.

En definitiva, para los que buscan un libro entretenido lo podrán encontrar, pero siendo conscientes de los fallos de narración que tiene. La obra es un regalo para los fans que, si se dejan absorber de nuevo por el mundo mágico, lo disfrutarán como antes.

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