A mediados de noviembre, llegaba el esperado nuevo estreno del prestigioso director Denis Villeneuve, precedido de magníficas críticas. Tras su salto a Hollywood con thrillers más terrenales como Prisioneros (2013) y Sicario (2015), el director canadiense quiere meterse de lleno en el terreno de la ciencia ficción, ya que después de esta primera andadura el año que viene estrenará la nueva entrega de Blade Runner. Así, ¿qué historia ha escogido para volver a cautivar al espectador? ¿Qué ingredientes ha combinado en busca de repetir su fórmula de thriller apasionante? ¿Lo ha logrado? Descubrámoslo.

A primera vista, La Llegada parece un buen y ciertamente típico film de ciencia ficción sobre el primer contacto con extraterrestres de la humanidad. Además de esa trama (como digo, solo aparentemente) típica, las caras visibles de la película son los archiconocidos Amy Adams, Jeremy Renner y Forest Whitaker. La imagen externa de la película podría llevar a dos confusiones: pensar que va a ser el típico sci-fi estadounidense o esperar un gran blockbuster de alienígenas palomitero. Pero la belleza está en el interior, y nada más lejos que aquellas dos suposiciones: La Llegada es un film distinto a todo lo que has visto, cocido a fuego lento con profundidad en la psicología del personaje protagonista.

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La peripecia de la protagonista. Foto: Blog de Cine

Amy Adams es el eje central de la película, y al igual que hizo en su anterior obra con Emily Blunt, Villeneuve sitúa el punto de vista del espectador siguiendo a la lingüista Louise, desde un punto de vista cercano pero externo (lo cual es clave para jugar con quien vea la película y lo que conoce y cree conocer de la historia). La cámara sigue continuamente a Louise (le encantan al director los travellings de seguimiento y planos bastante largos, muy agradables para meterte de lleno en la historia), y así se logra afrontar un gran hecho desde un punto de vista personal; es una película de grandes dimensiones e historias personales.

El punto de vista es la clave para jugar con la historia. Como se ha advertido antes, no es un blockbuster al uso, sino que es una reflexión sobre la condición humana, con una aguda profundización en los usos comunicativos del lenguaje. Eso sí, al César lo que es del César: la película se basa en un relato corto del libro de Ted Chiang, La historia de tu vida, un compendio de relatos cortos con historias de grandes dimensiones y profundas reflexiones. Ese objetivo del libro es lo que ha logrado trasladar a la pantalla la película con excelencia: cómo han llevado la historia a cabo, los recursos que emplean para hacerlo

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Potentes imágenes de la película. Foto: Cine Divergente

(los flashbacks, el punto de vista), y sí, también, unos apabullantes efectos especiales y planos panorámicos, de esos que te quitan el aliento y que hacen que merezca la pena ver la película en pantalla grande. Además, la mejor baza de estos efectos, al contrario de la corriente tan predominante de los blockbusters, se basan en ocultar, en sugerir muy poco a poco, para impresionar con cada breve pero potente aparición de los extraterrestres.

Otro de estos recursos magníficamente manejado es la banda sonora. En este apartado guarda bastantes similitudes con Sicario, donde el director también demostraba su pulso sostenido y bien dosificado para crear un ritmo intenso. No busques grandes canciones en momentos clave, el director te sitúa dentro de la historia, con la mayor naturalidad posible para hacer más verosímil la espectacularidad. Así, los sonidos diegéticos son más penetrantes (helicópteros, máquinas elevadoras, el sonido de estar dentro de un traje…). Sin embargo, la clave no es prescindir de música, sino saber cuándo usarla. Los encuentros con los extraterrestres son las mejores escenas de todo el film, por cómo están contadas, por su evolución el ritmo y, sobre todo, por la banda sonora. Esa música que te mete en el ambiente, tan incierta como penetrante, que bien podría pasar como el sonido de los propios octópodos.

Muchas cosas más se pueden decir de esta magnífica obra de ciencia ficción, como sus ciertas similitudes con Origen (Christopher Nolan, 2010) en su uso de recursos narrativos para contar la historia y con Interstellar (2014), del mismo director, en su manejo del tiempo, los extraterrestres y los avances humanos. Sin embargo, La Llegada es única. Es una auténtica experiencia cinematográfica a la que no estamos acostumbrados, que seguramente mucha gente rechazará por su diferencia. Eso sí, si eres uno de esos espectadores que saber ver la perla dentro de la ostra, descubrirás una auténtica joya cinematográfica que no te dejará tras los créditos finales.

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