Muchos son los que apuntaban a Mérida (Brave) o Elsa (Frozen) como las primeras princesas feministas de la historia. Sin embargo, estos mitos feministas no han tardado en ser cuestionados por la crítica (ejemplo de ello es el artículo de Dani Colman: “El problema del falso feminismo o por qué Frozen me dejó fría).

Con Vaiana, todas las esperanzas volvían a resurgir. Ahora sí que sí, la primera princesa feminista por fin llegaba a la factoría Disney. ¿Y ahora vengo yo a desmontar este nuevo mito? No, al menos no exactamente. Simplemente me cuestiono este hecho porque la semana pasada tuve la oportunidad de ver la película (que por cierto, me encantó), y he llegado a la conclusión de que Vaiana podría ser un personaje feminista, pero la película, no lo es. ¿Por qué?

(A partir de aquí puedes encontrar SPOILERS)

Es cierto que Vaiana es una mujer con arrojo, que se mueve por los impulsos de su corazón con independencia del futuro que los demás tengan predeterminado para ella. Además, pasa sin problemas el test de Bechdel.

Hasta aquí todo maravilloso, pero el problema aparece cuando entra en escena su antagonista masculino: Maui. Éste es un semidios definido a través de un estereotipo masculino que no logro entender por qué no alarma a la gente del mismo modo que se echarían las manos a la cabeza si estuviera referido a una mujer.

En primer lugar, el poder de Maoui radica en un anzuelo mágico con el cuál puede cambiar de forma (no en sus capacidades, que al principio de la película, parecen más bien nulas). Es alguien orgulloso, egocéntrico, cuyas preocupaciones no van más allá de rendir culto al cuerpo, y que, si apuramos, en algunos momentos llega a parecer un poco lelo. Eso sí, al final de la película, recapacita, entra en razón gracias a Vaiana y la ayuda en la resolución de la trama.

Y para volver a centrarnos en por qué no considero Vaiana una película feminista, Maoui duda de la capacidad de Vaiana planteándole el interrogante de cómo el océano la ha elegido para salvar a su pueblo cuando es una chica. En ese momento, Vaiana reacciona negando ser una princesa. Y aquí yo veo dos cuestiones, valga la redundancia, cuestionables (desde el punto de vista del feminismo):

  • Se presupone que una mujer NO puede ser valiente, decidida e independiente, pero a pesar de ello, Vaiana lo es. Ella es diferente.
  • Una princesa no puede ser feminista. ¿Cómo justificamos la personalidad propia que diferencia a Vaiana del resto de protagonistas Disney? Fácil, porque no es una princesa. De esta manera, el posible espectador (y Maui) pueden atar ese cabo suelto que les impedía comprender la actitud de la protagonista.

En este último sentido, debo apuntar además, que no me parece que las cualidades de Vaiana difieran demasiado de las que ya presentaba Pocahontas allá por 1995: una princesa sin un vestido pomposo definida a través de su conexión la naturaleza, su coraje, su fuerza interior, etc. Además, Pocahontas no tuvo la necesidad de obviar el personaje del príncipe para seguir siendo todo eso que era. Sin embargo, la tendencia últimamente radica en obviar al príncipe y chás: la película se convierte en feminista.

A pesar de todo esto, he de reconocer que aunque Vaiana no me parezca la gran película feminista Disney, sí que es una buena película. La compañía ha encontrado su fórmula del éxito: animación con unos gráficos cuya calidad se supera a cada entrega, una banda sonora que es el corazón del film, y un mensaje en el que se escuda ante la crítica adulta y que es de justicia reconocer. Y Vaiana combina a la perfección estos tres elementos.

Ya dejando de un lado esta lectura de hermenéutica de la sospecha (con la que todos nos estamos obsesionando un poco últimamente, lo confieso), destaco:

Lo mejor: la banda sonora, con un doblaje mucho más acertado en su versión española (que protagoniza María Parrado) que la original en inglés. El timbre fino de la ganadora de La Voz Kids, encaja a la perfección con el tipo de balada Disney (como ya nos hizo ver en otros doblajes como el de Annie).

Lo peor: una heredera cuyo pueblo está en peligro y se convierte en la única capaz de salvarlo, es un argumento demasiado explotado en la historia de la animación infantil. Eso sí, su ambientación en las islas del sur del pacífico, está realmente conseguida, y esto, le permite diferenciarse del resto de películas con una temática similar.

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