En vísperas del Día del Libro, recordemos que, hace más de 400 años, murieron un 23 de abril de 1616 dos gigantes de las letras a nivel mundial: William Shakespeare y Miguel de Cervantes.

Por ello, vamos a contar algunas anécdotas y curiosidades sobre los que acabarían siendo los reyes y máximos representantes de la literatura inglesa y castellana:

William Shakespeare

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1. No sabía escribir su apellido

Efectivamente, en todos los escritos y obras que dejó firmadas, escribe su apellido de forma diferente (Shakspe, Shakespear, Shakespe, Shakspere…). No se sabe a ciencia cierta cuál podría ser la manera correcta de deletrear su nombre, por lo que los historiadores han decidido que su escritura sea “Shakespeare”.

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2. Sus hijos eran analfabetos

Resulta incomprensible que el considerado como el mayor genio y literato de la lengua inglesa tuviera hijos analfabetos. No obstante, esta realidad fue así no solo para los descendientes de Shakespeare, sino para su propia familia en general, pues sus padres tampoco sabían leer ni escribir. No obstante, en aquella época el analfabetismo era común y nada preocupante.

3. Llevaba un pendiente en honor a los bohemios

Cuando se analiza Retrato Chandos, su retrato más famoso pintado por John Taylor, se puede apreciar que Shakespeare luce un pendiente de oro en la oreja izquierda. Muchas son las teorías que, increíblemente, han perdido el tiempo fijándose en un hecho tan banal como éste. No obstante, sí resulta curioso resaltar que Shakespeare llevaba ese pendiente como gesto reivindicativo en favor de la vida bohemia, debido a que en aquella época era inusual que un hombre llevara uno. Además, también ha ayudado a saber que era rico, pues sí era común que los hombres se ataviaran con numerosas joyas alrededor de su cuerpo (aunque no en la oreja).

4. Inventó hasta 1.700 palabras y expresiones nuevas

Un genio no solo destaca por escribir grandes obras ni por hacer que trasciendan a lo largo de los siglos, sino también por contribuir a la creación de nuevas formas de expresión en el ámbito en el que trabaja. Y en esto, Shakespeare fue todo un rey y experto. En sus obras añadió por primera vez palabras como arrogance (arrogancia), bloody (sangriento) o road (carretera), además de inventar el nombre de Jessica. Por otro lado, también le debemos populares y consolidadas expresiones como “No es oro todo lo que reluce”, “El amor es ciego” o “Romper el hielo”.

5. Maldijo su tumba para que nadie la profanara

Así es, Shakespeare no se libra de haber tenido pensamientos relacionados con la suerte, el mal agüero, las profecías y las maldiciones, algo común en aquella época. Por ello, el dramaturgo, temiendo que alguien decidiera llegar hasta sus huesos, mandó a escribir sobre su tumba lo siguiente: “Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar en el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos“. Curioso es también que Shakespeare se enterró con textos y obras inéditas que jamás llegó a publicar.

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Miguel de Cervantes

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1. Cervantes no recibió jamás ni un céntimo por “El Quijote”

Sí, El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha es la novela más importante de Cervantes y una de las más trascendentales en la historia de la literatura en el mundo entero. No obstante, en su época no recibió ni un centavo por ella, a pesar de que intentaron robársela, hecho por el cual Cervantes decidió no escribir una tercera parte de la misma.

2. Fue excomulgado hasta tres veces por la Iglesia

Al parecer, a Cervantes no le interesaba mantener buenas relaciones con la Iglesia, algo peligroso si pensamos en la dominancia que tenía ésta en aquella época. Llegó a ser hasta tres veces excomulgado, todas ellas por querer recaudar impuestos que la Iglesia había cancelado anteriormente.

3. Don Quijote nació en la cárcel

Miguel de Cervantes empezó a escribir la novela en la cárcel, después de haber sido acusado de haber malversado el dinero de las arcas de recaudación de impuestos, quedándose con parte del mismo. Posteriormente, volvió a ser encarcelado por vender trigo que estaba requisado. Así, muchos sitúan el nacimiento de Don Quijote en la cárcel de los Medrano, en Argamasilla de Alba.

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Habitación donde se cree que nació Don Quijote de la Mancha. Foto: manzanaresaldia.es

4. Fue un poeta frustrado

Efectivamente, Cervantes intentó escribir poesía pero jamás realizó nada bueno que le reportara alegrías. Todo lo contrario, esos intentos continuados por escribir poemas y no ser capaz de ello, le hizo decepcionarse de su capacidad literaria innumerables veces. Él mismo se afanaba en no llamarse nunca “poeta”. Uno de los pocos versos que se conservan de él (y que demuestran su derrotismo interior a la hora de ser poeta) es:

Yo que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo. 

5. Era tartamudo

A Miguel de Cervantes le costaba trabajo expresarse a nivel social debido a su gran tartamudez, hecho que le llevó a vivir situaciones nada fáciles en su día a día, sobre todo en su trabajo, pues durante mucho tiempo trabajó como recaudador de impuestos tocando casa por casa, teniendo problemas por este motivo en incontables ocasiones. Además, su estado de ánimo solía oscilar muchas veces por la tristeza y la introspección al no poder comunicarse con total seguridad y fluidez.

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Hasta aquí algunas de las curiosidades de estos dos grandes gigantes de la literatura. Como último dato curioso a destacar, cabe señalar que, en realidad, Cervantes y Shakespeare no murieron el mismo día (no al menos como lo entendemos hoy en día). Esto es debido a que, según el calendario gregoriano, Cervantes murió el 22 de abril y fue enterrado el 23 pero Shakespeare murió el 3 de mayo. No obstante, según el calendario anglosajón, la fecha de la muerte de Shakespeare corresponde al 23 de abril.

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