Diversas son las opiniones que ha suscitado la primera serie original de Netflix producida en España. El público la adora y la crítica la machaca. ¿Por qué?

Antes de que sigáis, no os preocupéis, va sin spoilers.

Como digo, Las chicas del cable ha provocado opiniones en todas las direcciones, pero yo vengo a romper una lanza a su favor, voy a echarles un cable, porque me parece que las negativas están siendo desmesuradas. Además, la mayoría emitidas por gente que ni siquiera ha visto la serie completa.

Puede que el error estuviera en que la gente esperase HBO, pero eso en ningún momento se prometió (inclusive en el tráiler se dejaba bien claro), ni, en mi opinión, es condición necesaria para hacer ficción de calidad. Las chicas del cable es una serie con un reparto muy bien escogido (y si habéis llegado al clímax en la trama de Maggie Civantos, estaréis de acuerdo en que su interpretación es sublime), una estética muy cuidada (y atractiva) y un guion que vale, no va a marcar un antes y un después en la historia de la ficción, pero que te lleva a empatizar con la forma de actuar de todos y cada uno de los personajes a través de la voz en off de Alba (Blanca Suárez), que nos relata la historia.

las-chicas-del-cable-1_gallery_a.jpg

Caso aparte es la B.S.O. donde hay opiniones dividas. Puede gustar o no y estamos en nuestro derecho de emitir nuestra opinión, pero no está escogida al azar. Yo estudio Comunicación Audiovisual, y en la asignatura de Adaptaciones, nos enseñaron que cuando vivimos en una época distinta de la que se enmarca la ficción, debemos elegir retratarla a ella o sus emociones. Una banda sonora de electro swing nos retrataría aquellas décadas, pero el espectador actual, no sentiría lo que sentían entonces sus habitantes. Sin embargo, la B.S.O. actual, sí nos introduce en las emociones de los personajes como realmente sabemos sentirlas hoy en día.

¿Esto es todo? No, también se la ha criticado por no ser una buena serie feminista. He leído varias entrevistas (no todas, lo confieso) a los protagonistas, los creadores, directivos etc. de la serie. Y en ninguna de ellas he podido comprobar una pretensión de hacer una serie feminista sino una liderada por mujeres. Ahí no mienten, es claramente una serie liderada por mujeres, dentro de la cual hay personajes feministas (véase Sara de un modo más comprometido o Carlota de uno más provocador) y otros que no lo son. Por tanto, yo creo que es importante entender el matiz y enfrentarse a una ficción que versa sobre mujeres que, cada una a su modo y limitadas por la sociedad en la que viven, tratan de sobrellevar su día a día. Y por favor, dejemos de pensar que esto significa de manera automática que es una serie hecha solo y exclusivamente para mujeres.

las-chicas-del-cable

Por último, me gustaría incidir en que sigue habiendo muchos prejuicios a la hora de tratar la ficción nacional. Es decir, estoy segura de que si esta serie hubiera sido producida en EE.UU., todo el mundo se volvería loco con ella, incluso llegando a reivindicar que fuera producen mejores productos de aquí de nuestra historia. Por otra parte, hay quien le ha dado una oportunidad solamente porque es de Netflix, y si se emitiera tal cual en una cadena generalista, ni siquiera se plantearían el prestarle atención. Así que yo espero que esto abra puertas a que se dejen de mirar con tantos prejuicios las series esapañolas, de época, protagonizadas por mujeres, o melodramáticas, y que también se entienda que la calidad no depende del género.

Sí que me gustaría destacar que a pesar de todo esto, en redes sociales, he podido constatar una inmensa mayoría de críticas positivas. Y si no, podéis comprobarlo por vosotros mismos en el hashtag #LasChicasDelCable.

La gente está encantada, muchos de ellos la vieron el mismo día del estreno y ya suplican por la segunda temporada cuyo estreno está previsto en 2018. Al final decide la audiencia, y no es tonta.

Anuncios