El pasado sábado 13 de mayo, los hermanos Luisa y Salvador Sobral se hacían con el triunfo en la 62 edición del festival de Eurovisión.

Estoy aquí para comentar la final de Eurovisión 2017, pero sobre todo, para hablar del triunfo de nuestros vecinos portugueses y qué significa este hecho para el festival y la música en general (aparte de que el año que viene, allá por mayo, todos los eurofans españoles estaremos en el país luso).

La gala transcurrió sin incidentes más allá del vergonzoso momento en que un espontáneo se coló en la actuación de Jamala, y para mi gusto, una realización que abusaba de los planos generales sobre todo en los estribillos, algo que impedía acabar de empatizar con los candidatos y sus canciones.

Pero como todo el mundo sabe, esto es un concurso de música, de canciones, y la noche estuvo repleta de temas que rebosaban calidad como el del italiano (Francesco Gabbani – Occidentali’s Karma), que se cayó en último momento de las apuestas; el del noruego (JOWST – Grab de Moment); el de la francesa (Alma – Requiem) y el de la Belga (Blanche – City Lights), que con tan solo 17 años supo superar su pánico escénico y marcarse el mejor directo desde los primeros ensayos a principio de mayo (cuando la prensa le otorgó 0 puntos), consiguiendo así la cuarta posición.

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Blanche, representante de Bélgica interpretando Ciry Lights

Sin embargo, si hay una canción y un intérprete que brilló con luz propia anoche, ese fue Salvador Sobral con Amar pelos dois. Su canción trata de la romántica historia de alguien cuya pareja ha dejado de quererlo, pero puede seguir amando por ambos. Este tema, compuesto por su hermana, Luisa Sobral, no solo es una auténtica maravilla en cuanto a letra, sino también a nivel melódico y armónico. Pura magia. Además, Salvador le imprime una personalidad que emociona. Solo hay que ver el silencio sepulcral que se produjo en el estadio a partir de las primeras notas, o las lágrimas de la armenia Artsvik al final de la actuación).

Los hermanos Sobral son puro talento sobre el escenario. No hay más que ver las covers que han realizado de City Lights (Bélgica) o Blackbird (el tema finés que se quedó en semifinales), sus canciones favoritas este año. Pero también lo son fuera de él, ¿acaso alguien puede resistirse a las caras de Salvador en la Greem Room (la sala donde los candidatos recibían los puntos) o a su hermana sosteniendo un tacón como si fuera una cámara selfie?

Luisa y Salvador Sobral en la Green Room tras recibir 12 puntos

¿Qué significa la victoria de una canción así? ¿De dos artistas así? Para empezar, un pretexto para que la gente se replantee esa famosa frase de “Eurovisión es política” sentenciada de manera categórica y absoluta, porque Portugal tiene un solo vecino: nosotros. En segundo lugar, que en el festival no todo son canciones comerciales, ni éstas tienen mayores posibilidades de ganar que el resto, y solo tenemos que recordar que el año pasado ganó Jamala con 1944, una balada étnica interpretada en crimeo-tártaro. Y este año, Portugal se ha llevado el triunfo sin puesta en escena. Y en tercer lugar, que cuando algo es realmente bueno, el jurado y la audiencia de modo unánime, lo reconocen.

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Jamala cantando 1944 en la final del festival de Eurovisión 2016

Así que solo me queda dar las gracias a este festival que tanto me da cada año y que tan maltratado tenemos en nuestro país por parte de gente que califica de “friki” a un gorila que critica la superficialidad de los occidentales (Italia) o al caballo azerí que constituye una metáfora de la depresión (Dijah – Skeletons), un tema del que pocos se atrevería a tratar en una canción. Y sobre todo, un país que solo se preocupa de sí mismo, sin pararse a escuchar las canciones del resto más que para hacer memes. Porque a mi no me importa reconocer que no llevábamos una propuesta competitiva, pero he disfrutado del festival como nunca gracias a países como Bélgica o Portugal.

Ah sí, me queda una cosa que comentar, la generosa actuación final a dúo por parte de Luisa y Salvador Sobral. Un momento en que muchos eurofans esperábamos ver a ambos hermanos juntos, porque así han llevado la candidatura, y no hay nada más conmovedor que verlos a ambos sobre el escenario culminando este maravilloso año.

¡Nos vemos en Portugal, en mayo del 2018!

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