Esta semana traemos una “felina” valoración sobre una de las obras más actuales y modernas mimada por el gran Teatro de la Zarzuela: Enseñanza libre & La gatita blanca.

En ella, a parte de encontrar un gran elenco de actores, bailarines y voces líricas de infarto, hallamos a Roko, una camaleónica chica cuya cara seguro que “os suena”.

El pasado jueves, 18 de mayo, tuve el gran privilegio de asistir a Madrid al Teatro de la Zarzuela para ver el que sería el último día de representación semanal de la obra de teatro musical Enseñanza libre & La gatita blanca.

En ella, un conjunto de hasta 51 profesionales de diversas disciplinas artísticas del mundo del espectáculo, incluyendo la Orquesta de la Comunidad de Madrid (dirigida por Antonio Fauró) coronaban una noche de música, baile y espectáculo aunados bajo un elenco de actores y cantantes tan carismáticos como divertidos.

la-gatita-blanca-5

Con un teatro semi lleno (no llegó a ocupar todas las gradas ni asientos, aunque sí gran parte de los mismos), la obra daba comienzo a la hora estipulada (20:00) con la aparición de unos falsos acomodadores y miembros de seguridad que avisaban sobre la importancia de apagar el teléfono móvil durante la representación de lo que ya estaba siendo la obra en cuestión, todo ello con tintes risueños y humorísticos.

La obra se encontraba dividida internamente en dos partes, una correspondiente a la parte de Enseñanza libre y, la segunda, a la de La gatita blanca. Se tratan de dos obras independientes que, sin embargo, han sido aunadas bajo una misma, reescritas y reestructuradas para ser adaptadas al público de hoy en día y combinadas de tal forma que se ha logrado crear una sola obra de teatro, sin entreactos.

 La obra duró dos horas exactas y terminó con unos aplausos no demasiado efusivos aunque sí numerosos, mostrando que el público no había salido decepcionado con lo que había visto, aunque tampoco demasiado entusiasmado. Varias fueron las opiniones que su pudieron escuchar a la salida del teatro, tanto buenas como malas. Por ello, ¿qué es lo mejor y lo peor de esta obra?

Lo mejor, para mi gusto, fueron las canciones, copando el primer puesto de excelencia en esta obra. En el segundo lugar, y en empate, sitúo tanto a la interpretación de los actores como al colorido y brillante vestuario. Finalmente, en el tercer puesto, pongo las coreografías de los bailarines.

142972_enseanza_libreantoniocastro_2017_002_thumb_7221

La música no solo estaba perfectamente ejecutada por parte de la orquesta, sino que las canciones disponían de una sonoridad, un lirismo y unas melodías que conformaban, sin duda, el plato fuerte de la obra. Las actuaciones de los actores no se quedaban atrás, haciéndonos sentir constantemente que lo que veíamos no era una simple obra de teatro, sino una realidad esperpéntica graciosa y alocada bastante creíble. No tanta suerte tuvieron las coreografías de los bailarines que, a pesar de que pisaban el escenario con una seguridad y fuerza abrumadoras, la coordinación entre ellos solía fallar y los pasos llegaban a resultar bastante repetitivos.

Lo peor (siendo ésta una opinión compartida por casi todos los que estuvimos allí) es la historia. El argumento era bastante flojo, rozando en ocasiones lo absurdo de una forma sórdida y descarada. Dos horas de función donde se entremezclaban chistes forzados, diálogos inacabados en cuanto a significado y pequeñas apariciones sin un sentido realmente necesario ni enriquecedor. No obstante, la gran actuación de los actores y los variados números musicales lograban tapar, en gran medida, esta deficiente historia.

Sin embargo, y a pesar de todos los vaivenes sobre esta obra musical, mejores o peores, sí que hubo algo que, a mi parecer, destacó: la aparición de la gran y camaleónica Roko, una chica cuya trayectoria en el mundo de la música y el espectáculo va completándose cada día más, logrando compaginar por igual su trabajo tanto en televisión como en teatro.

En esta obra hacía de Luisa, transformándose posteriormente en la sensual, pícara, altiva y poderosa gatita blanca. A pesar de la gran actuación y sumersión que realiza en el personaje, no dejando de actuar en ningún momento, su voz ha sido, sin duda, el fuerte de Roko durante toda la representación de la obra, logrando llenar al Teatro de la Zarzuela entero con su registro, siendo, además, bastante más maduro que lo que nos había estado enseñando tiempo atrás en algunos de los programas de TV donde ha participado.

la-gatita-blanca

En definitiva, toda una delicia para los sentidos, tanto a nivel interpretativo como a nivel vocal y emocional, logrando hacernos sentir e imaginar ese mundo tan variopinto y alocado que nos presenta Enseñanza libre & La gatita blanca pero desde una perspectiva más entretenida y movida que lo que la historia, pobre en contenido, pretende mostrarnos.

Recomendaría ver esta obra si lo que quieres es pasar un buen rato, apreciar multitud de luces y buenas figuras humanas coreografiadas bailando al ritmo de unas canciones maravillosas (y, si necesitas aprenderte el nombre de los reyes visigodos, ésta es tu oportunidad, si la ves lo entenderás). Además, ver a Roko aquí, más alejada de los límites que impone la televisión, sacando a relucir toda su fuerza para llenar un teatro entero, es otro de los motivos más que sobrados para ir a ver esta obra. Sin embargo, si esperas encontrar una trama entretenida, atractiva y cautivadora entonces más te vale olfatear por otro tipo de teatros y obras pues, sin duda, ésta no es la tuya.

 

Anuncios