Todo el mundo adora a Ryan Reynolds gracias a Deadpool. Sin embargo, antes de este gran éxito su filmografía sufrió fracasos tan estrepitosos como Green Lantern o R.I.P.D. Este es el camino particular de Reynolds del infierno al cielo.

¿Quién dijo que segundas partes nunca fueron buenas? Ryan Reynolds ha vuelto a encandilar a crítica y público (enlace) con la segunda entrega de Deadpool. Gracias a su anti-héroe malhablado no solo ha conseguido romper los prejuicios de las películas de superhéroes y sus segundas partes, sino que además ha conseguido remontar su carrera. Echando un vistazo a la filmografía del marido de Blake Lively, entre taquillazos como este encontramos también fracasos estrepitosos entre la prensa y la taquilla.

Por muy desastrosa que fuera esta etapa, el público parece haberlo olvidado entre chiste y chiste de Wade Wilson. Sin embargo, no está de más echar la vista atrás para apreciar aún más el presente. Así pues, desde esta fantástica posición en la que se encuentra con el estreno en cines de Deadpool 2 (David Letich, 2018), vamos a ver el arduo camino que ha tenido que superar su protagonista hasta redimirse en mallas rojas. Cuando vayas a ver su nueva aventura al cine, recuerda todas estas calamidades por las que pasó y entenderás las ganas que le ha puesto a esta nueva etapa.

 

 

Comedia

Este fue el género que le vio nacer. Con películas pequeñitas sin pena ni gloria como Marchando (Rob McKittrick, 2005) o Solo amigos (Roger Kumble, 2005), Ryan empezó a demostrar las capacidades cómicas tan exageradas de las que podía hacer gala en cualquier película. Esta fue la etiqueta que tuvo durante años y por la que ha costado tomarle en serio en otros proyectos diferentes. Años después, siguió ofreciendo productos en esta línea como la divertida y algo típica El cambiazo (David Dobkin, 2011), que apenas pudo superar su presupuesto en 20 millones de dólares.

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Ryan Reynolds en El Cambiazo, una de sus muchas comedias. Foto: Cinematte

Más allá de las etiquetas y la comedia absurda más o menos exitosa, entre 2008 y 2009 pudimos disfrutar de dos películas bastante interesantes en esta línea. Ambas dejando a ratos el absurdo en favor de un toque más romántico profundo, Definitivamente, quizás (Adam Brooks, 2008) le dio ese toque tierno e incluso intrigante, y en La proposición (Anne Fletcher, 2009) formó una pareja con mucha química junto a la oscarizada Sandra Bullock que le aupó a una gran recaudación mundial de más de 300 millones de dólares.

Acción

Tras la comedia y el romance, Reynolds probó la acción, pero por mucho que quisiera correr el absurdo y las malas críticas y taquilla le seguían persiguiendo. Ni siquiera rodarse de pesos pesados como Jeff Bridges, Ben Kingsley o Kevin Costner le sirvió para pasar el corte de la crítica y la taquilla. Respectivamente con estos actores, R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal (Robert Schwentke, 2013) supuso un grandioso derroche de efectos y dinero (apenas recaudó 80 millones de dólares con un presupuesto de 130), mientras que aún nos cuesta diferenciar las tramas tan similares como ciertamente insulsas en su desarrollo de Eternal (Tarsem Singh, 2015) y Criminal (Ariel Vromen, 2016). Otra cosa que tienen en común es que ninguna superó los 40 millones de dólares de recaudación.

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Uno de los grandes fracasos de su carrera. Foto: Los Interrogantes

Superhéroes

Mención aparte merecen los dos grandes fracasos en la carrera de Ryan Reynolds, más que por el contenido en sí por el shock que supuso entre el público. Ya se sabe que el terreno de la adaptación es muy farragoso, y DC aún sigue luchando con ello. Solamente 20 millones de dólares más que su presupuesto y un aluvión unánime de malas críticas fue lo que recibió el Green Lantern (Martin Campbell, 2011) de Reynolds. Sin embargo, Marvel tampoco fue la solución, ya en X-men Orígenes: Lobezno (Gavin Hood, 2009) encarnó una de las peores adaptaciones de personajes de cómic con ese mudo Masacre a.k.a. Deadpool.

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Primer intento de Deadpool: fracasado. Foto: The Independent

Interesantes

Todo hay que decirlo, y a pesar de no haber contado mucho con el respaldo de la taquilla sí que podemos encontrar en esta filmografía algunos productos muy interesantes. Desde la acción, sus colaboraciones con el director Daniel Espinosa en El Invitado (2012) y Life (2017) sirvieron para ver a Reynolds en thrillers con una trama ascendente y sorprendente que te mantiene pegado hasta un espectacular final. Sin embargo, si hay un thriller en el que podemos ver la capacidad actoral de Ryan Reynolds ese es el español Buried (Rodrigo Cortés, 2010). En este particular tour de forcé, en un solo espacio podemos ver más talento que en muchas de sus otras películas juntas. Incluso en el drama, podemos verle en un personaje interesante y bien cuidado junto a Helen Mirren en La dama de oro (Simon Curtis, 2015).

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El gran papel de Reynolds en Buried. Foto: Kultguy’s Keep

Y entonces llegó Deadpool

Aunque fue un camino igualmente difícil. Años de lucha, metraje rodado para vender el proyecto, idas y venidas, luchas por mantener el contenido violento y sexual… Gracias al apoyo de Hugh Jackman como buen X-men afianzado en FOX, el proyecto salió adelante y se convirtió en el fenómeno que es ya y al que habría que dedicarle otra entrada. Algunas claves solamente de este éxito son el continuo apoyo de Hugh y la propia personalidad de Ryan en entrevistas, material promocional del film y Twitter. De tener que estar llamando a puertas para poder ser Deadpool, ahora gente como David Beckham o Celine Dion no pueden resistirse a colaborar con él. Hasta Pikachu. Pero eso ya será otra historia.

 

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